MUÉVETE CON CIENCIA

April 19, 2017

El movimiento hace posible la comunicación entre los seres humanos –posturas y gestos que acompañan a la comunicación verbal–, y permite los desplazamientos del propio cuerpo en el espacio y la manipulación de los objetos. 

 

El movimiento no es un  “puro acto mecánico” sino que son acciones que se van integrando desde la niñez, en el intercambio activo y permanente con su entorno. La motricidad del ser humano está relacionada con lo más profundo de su ser. Motivado por la necesidad, el deseo y el impulso de conocimiento, pone en acción un repertorio biológico que sólo puede expresarse en función de la relación que establece el sujeto con el medio.

 

El movimiento es fuente de vida. Todo cuanto tiene vida se manifiesta a través de él. Contrariamente, la quietud, la inactividad, el sedentarismo, la falta de proyectos, son algunas de las principales causas de enfermedad, que sólo se recuperan gracias a la acción, es decir, al movimiento orientado hacia un objetivo.  Por lo tanto, es atentatorio contra nuestra humanidad restringir nuestra movilidad, aunque eso no significa que para vivir lo más posible hayamos de movernos lo más posible sino que es necesario movernos adecuadamente.

 

Para ello será necesario regresar a la naturalidad del movimiento, con el que comenzamos a desarrollarnos con el medio de la infancia y que nuestros hábitos posturales han ido distorcionando. El movimiento es fuente de vida pero el movimiento realizado de forma inteligente y que preserve nuestros sistemas estructurales es lo que hará que nuestra fuente de vida sea también vida con calidad.